EL BIZCOCHÓN DE LA ABUELA, EL QUE NUNCA FALLA

No sé si os ha pasado, pero a mi me ocurre que, con tantas versiones de bizcochón que existen ya, el de toda la vida como que a veces se me olvida: ERROR! Ningún bizcochón será jamás como el bizcochón de toda la vida, con los ingredientes de siempre, AH! y el toque de mi abuela, bueno, la abuela de mi novio, pero es tan encantadora que me la he adjudicado como propia. Los abuelos de mi novio son una pareja de noventa y tantos años, él es un hombre lúcido, inteligente, deportista (sí deportista, que no le quiten sus largos en la piscina todas las mañanas), es un señor que además recuerda con total claridad toda su vida, lo cual es una bendición para quien sepa escucharlos  (no hay libros ni referencias en internet que relaten el pasado; la historia, como quienes lo han vivido en carne propia y además lo recuerdan tan bien) ¡SÍ, SOY UNA PRIVILEGIADA, LO SÉ! Y como lo sé los aprovecho al máximo. Bueno y de la protagonista de este post: la abuela, es que no sabría por donde empezar: artista, cocinera, costurera, si vas a su casa la verás sentada con sus pinturas delante de un lienzo, las casas de sus hijos y amigos están repletas de sus cuadros; sus legados, muchos de ellos son retratos perfectos de sus nietos. Hace unos meses, para mi aniversario con su nieto le llevé una foto nuestra y le pedí que la pintara, el resultado fue asombroso, el mejor regalo de aniversario jamás visto. Además de todo esto, a sabiendas de su buen hacer en la cocina, me senté una tarde a hablar con ella de repostería (inolvidable esa tarde), recuerda de memoria cada receta! y yo tengo que apuntar cada paso, qué vergüenza 🙂 Así que allí estaba yo, lápiz en mano, anotando cada consejo, cada receta, feliz de saber que nada de eso lo podré encontrar jamás en un libro de cocina; oro molido para los amantes de la cocina tradicional. Prometo ir desvelando algunas recetas, por lo pronto, comenzamos hoy con la primera de las recetas de la abuela, su famoso bizcochón, ese que sus hijos y nietos (y ahora nieta política) devoran, y con razón.


INGREDIENTES

  • 4 HUEVOS (preferiblemente ecológicos)
  • 200 GRAMOS DE AZÚCAR
  • 200 GRAMOS DE HARINA
  • 1 SOBRE DE LEVADURA
  • LA MEDIDA DE UNA TACITA DE CAFÉ DE ACEITE
  • LA MEDIDA DE UNA TACITA DE CAFÉ DE LECHE
  • LICOR MARIE BRIZARD (EL DE TODA LA VIDA)
  • AZÚCAR GLASS PARA ESPOLVOREAR

PREPARACIÓN

Separamos las claras de las yemas, reservamos las claras en un bol para batirlas a punto de nieve, batimos las yemas con el azúcar muy bien, añadimos los ingredientes líquidos: aceite y leche, ahora es cuando yo preparo las yemas a punto de nieve, con un batidor de varillas eléctrico las bato bien moviendo el batidor arriba y abajo (mi truco para que queden bien esponjosas es añadirle un pellizco de sal fina, hay incluso quien les añade unas gotitas de limón), una vez tengamos las claras a punto de nieve reservamos, volvemos a la mezcla anterior y le añadimos los ingredientes secos: harina y levadura, y mezclamos bien, cuando ya tenemos todo mezclado vamos precalentando el horno, añadimos finalmente las claras a punto de nieve, pero ojo, siempre con movimientos envolventes, poco a poco, para que no pierdan del todo esa consistencia esponjosa. Ahora es el momento de enmoldar, esta masa nos sirve tanto para bizcochón como magdalenas, para el bizcochón siempre utilizo el molde de barro de toda la vida, el grande, pongo papel de horno engrasado con un poquito de mantequilla y listo, en el horno a 180º sin ventilador con calor arriba y abajo, unos 25/30 minutos, aunque yo no soy muy fan de poner tiempos, porque cada horno es un mundo, cuando veáis que el bizcochón tiene el color de la foto ya debería estar.

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Ahora viene lo mejor, el truquito de la abuela; al sacarlo del horno, rociamos con Marie Brizard, lo ideal es conseguir un spray que podáis utilizar para la cocina (yo lo conseguí en los chinos) y rellenarlo con el licor, así será más fácil rociar el bizcochón, y por último espolvorear con azúcar glass, lo dejamos enfriar y ya estaría nuestro bizcochón, con el toque del licor se consigue un efecto azucarado por arriba, riquísimo, en versión magdalenas quedaría algo así

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Como veis la masa da para 12 magdalenas, y aún sobra, con el sobrante hice una magdalena gigante, que estaba de escándalo!

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Ya me diréis que tal sale, aunque esta receta es una apuesta segura. Un abrazo.

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